Savegre y el Cerro de la Muerte: uno de los secretos mejor guardados de Costa Rica
- Pedro Josué QF
- 27 may 2025
- 2 Min. de lectura
Actualizado: 17 ene
En el centro-sur de Costa Rica, lejos de las playas concurridas y del turismo masivo, se encuentra una de las regiones más singulares del país: el Cerro de la Muerte y el Valle de Savegre. Esta zona marca una transición natural entre ecosistemas, donde la montaña, el páramo y el bosque nuboso conviven en pocos kilómetros.

El Cerro de la Muerte es uno de los puntos más altos del país, con alturas que superan los 3,400 metros sobre el nivel del mar. Su clima fresco, la neblina constante y la vegetación adaptada a la altura crean un paisaje distinto al resto de Costa Rica. Aquí aparecen los páramos tropicales, un ecosistema poco conocido pero de enorme valor ecológico, con plantas resistentes al frío y al viento, y una sensación de amplitud y silencio difícil de encontrar en otros lugares.
Al descender hacia Savegre, el entorno cambia gradualmente. El páramo da paso al bosque nuboso, uno de los ecosistemas más ricos en biodiversidad del país. Ríos cristalinos, senderos húmedos y una vegetación densa acompañan el recorrido, creando un ambiente ideal para la observación y la contemplación. Esta región es reconocida como uno de los mejores lugares de Costa Rica para el avistamiento del quetzal, una de las aves más emblemáticas de Centroamérica.
Savegre conserva un carácter tranquilo y auténtico. No es un destino de paso rápido, sino un lugar que invita a caminar despacio, observar detalles y adaptarse al ritmo de la montaña. La combinación de altura, biodiversidad y paisaje hace que esta zona sea una pausa natural dentro de cualquier recorrido por el país.
Visitar el Cerro de la Muerte y Savegre es entender otra cara de Costa Rica: menos conocida, más silenciosa y profundamente conectada con la naturaleza. Un territorio que sorprende por su belleza sobria y por la sensación de estar en un espacio verdaderamente intacto.


Comentarios